miércoles, 10 de febrero de 2010

Comunicación, blablabla y cosas gachas.

Voilà ! No podría escribir sobre algo más acertado que con el tema principal de mis estudios y, definitivamente, de mi vida futura. Empezando como en la primaria y para no perder la costumbre de sobajar un poco esta carrera donde tenemos fama de “holgazanes buenos-para-nada futuros desempleados” veamos el proceso básico de la comunicación.

   La comunicación posee algunos elementos básicos: emisor, receptor, canal, código, mensaje, codificador, decodificador y ruido. Es un proceso de los más hermosos que hay, pues constituye una de las principales diferencias entre los seres humanos y el resto de los seres vivos; auque muchas veces no debemos sentirnos del todo orgullosos de estos asuntos porque así como la comunicación supone avances en lo humano, provoca deshumanización porque al realizar estos procesos generamos diferencias de posturas e ideologías propiciadas por pensamientos abstractos de difícil consenso.

   Desde el inicio de los tiempos los seres humanos han tenido la necesidad de comunicarse, sólo que había un pequeño problema: no había cómo hacerlo. A partir de ahí surgieron las primeras lenguas que permitieron decirse los unos a los otros lo que era necesario, pero de todos modos existía el problema de la impermanencia del lenguaje, pues la palabra hablada es efímera y se distorsiona al momento de la retransmisión debido a distintas circunstancias, pero es el proceso natural de la comunicación de este tipo. Dando respuesta a estos problemas se fueron inventando maneras distintas de escribir, desde la cuneiforme sumeria, pasando por la ideográfica china y japonesa hasta la fonética latina, que dio origen a nuestro alfabeto con el que de manera tan coqueta estoy escribiendo en este momento.

   De ahí en adelante todo fue una espiral vertiginosa de avances en la que cada vez los cambios se iban acelerando más y más, con la invención de la imprenta, la rotativa, los libros, las microondas, satélites, celulares, radiolocalizadotes, GPS, aviones, trenes, barcos transatlánticos, submarinos nucleares, automóviles, teléfonos satelitales… Internet. Actualmente todo va avanzando a pasos agigantados, rápidamente, en un mundo en el que un parpadeo puede hacer que pierdas el ritmo y te rezagues, resultando inútil para el resto del mundo y la sociedad.

   Con esto podemos darnos cuenta de la tendencia que se vive en el mundo de la comunicación: deshumanización, inmediatez, recorte de distancias y una experiencia multimodal en cuestiones de comunicación más rica y provechosa. Todo esto tiene sus puntos a favor y en contra, y por más que grupos tradicionalistas y más inclinados al lado “analógico” de la tecnología nos opongamos a la pérdida de las máquinas de escribir, las cámaras fotográficas de película y todas esas chunches, el avance no se detendrá y al final todos esos avances que en su tiempo fueron revolucionarios se convertirán en objetos de colección o para uso exclusivo de los románticos empedernidos que no quieren desprenderse de ellas o, en el mejor de los casos, como un complemento para la tecnología.

   Los adelantos en la comunicación, sobre todo en las plataformas electrónicas han provocado que la juventud se vuelva “multitarea”, hacen muchas cosas al mismo tiempo, están al pendiente de todo, leen, escriben, revisan, hablan, escuchan, todo en el mismo momento. Al hacer esto se pierde contacto con las personas y es donde surge el principal problema de la comunicación actual: la deshumanización. Cada día parecemos más robots, androides que andamos por la vida creyendo que podemos hacerlo todo, y efectivamente, podemos hacerlo todo, pero no con la misma calidad y conciencia con la que se hacía antes. Gracias a la comunicación es muy fácil encontrarlo todo, nos hemos debilitado cerebralmente y creemos que todo en la vida es así de fácil. Sea como fuere, en todo esto hay negocio, un negocio del que no podemos escapar y con el que por el simple hecho de acceder a una red de Internet inalámbrica estamos contribuyendo.

   Cabe destacar que al hacer este ensayo estaba escuchando música, usando Twitter, Facebook, Myspace, Messenger y además leía un artículo sobre la Secuencia de Hubble para la clasificación de las galaxias.

Referencias:

Bauman, Zygmunt. (2000). Modernidad líquida. México: Fondo de Cultura Económica

Sun, S.. (2009). Communication for Development and Social Change. Journalism and Mass Communication Quarterly, 86(2), 453-454.  Obtenido el 10 de febrero de 2010, desde ProQuest Education Journals.

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