Es una película lanzada en 2009 dirigida por Clint Eastwood que trata del principio del mandato de Nelson Mandela (Morgan Freeman) en Sudáfrica, un país marcado por una política racial ácida y segregacionista en la que la minoría blanca tenía los mayores privilegios entre la población mayoritariamente negra. Mandela fue el activista gracias al cual se abolió el Apartheid y se originó una convivencia igualitaria entre blancos y negros rumbo a una Sudáfrica progresista y moderna.
La película comienza con la ascensión de Nelson Mandela al poder, con videos originales de su toma de protesta, de las filas multirraciales de votantes y de las manifestaciones llenas de algarabía en las calles de las principales ciudades de Sudáfrica, contrastada también con el advenimiento de un cisma entre blancos y negros mucho más marcado, ahora siendo los negros quienes querían imponerse a los blancos. Con este oscuro panorama, Mandela sube al poder e intenta de todas las maneras que están a su alcance unir a la población. Sus políticas conciliadoras no fueron bien recibidas al principio por la comunidad negra, pues tenían la esperanza de tomar Sudáfrica sólo para los negros, tratando a los blancos como una minoría discriminada.
La película gira alrededor de François Pinaar (Matt Damon), quien es el capitán de los Springboks, el equipo nacional de rugby de Sudáfrica. Para los negros, este equipo representa el Apartheid y quieren cambiarle el nombre y el uniforme, pero Mandela toma la arriesgada decisión de mantener el equipo tal y como está y mediante éste, unir a todos los sudafricanos. Mandela hace llamar a Pinaar para decirle que a pesar de lo malos que son jugando rugby, deben esforzarse por ganar el mundial, cuya sede sería Sudáfrica, y de esta manera romper la barrera entre negros y blancos bajo el surgimiento del rugby como un deporte nacional.
El equipo comienza a entrenar más duro para lograr la encomienda del presidente y a hacer giras por Sudáfrica haciendo clínicas de rugby para los niños bajo la campaña “One team, one country” (Un país, un equipo). El equipo se pone reacio a aceptar la medida, pero como el capitán es el que manda tienen que ceder.
Poco a poco las barreras raciales van disminuyendo al interior del equipo y, al mismo tiempo, entre los escoltas del presidente pues se les incorpora un cuerpo de guardaespaldas blancos que al principio causan fricción pero después se les puede ver jugando rugby en las inmediaciones de la casa presidencial.
Finalmente llega el mundial de rugby, en el que el equipo empieza a ganar los partidos, lo que va dándole la confianza del pueblo y va uniendo a los sudafricanos hasta que los Springboks llegan a la gran final contra Nueva Zelanda, un equipo aguerrido, en el que se pierde por un momento la esperanza.
El juego final es intenso y mantiene al espectador al borde de su asiento, haciendo uso de herramientas clásicas del cine como son la cámara lenta, los close ups y la dramatización musical, proporcionando una atmósfera tensa que termina con la victoria de Sudáfrica y la alegría de los sudafricanos: unidos, negros y blancos, celebran en las calles la victoria de su equipo.
Esta película brinda un panorama de la presión que se vive –aún en la actualidad- en Sudáfrica gracias a todos los años de segregación racial en éste país. Es una cinta muy descriptiva en ese sentido porque genera una identificación de quien la mira con la opresión vivida por la población negra en éste país, generando sensaciones de impotencia y felicidad alternadas a todo lo largo de la película. Sea como fuere, cada día van acercándose más a la anhelada integración, donde todos jalan parejo y en pos de su país, como lo llamó Nelson Mandela, “El país del arco iris”.
Fuente de apoyo:
Invictus (2009). Obtenida de http://www.imdb.com/title/tt1057500/

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